Bolsos y Tacones a Juego
Diputación de Cuenca, España
Exposición de Antonio Ovejero
Comisariada por Agustina Bornhoffer
Desde que conocí a Antonio, su obra me generaba curiosidad. No lograba entender por qué un artista joven con tanto talento era devoto hacia una historia que parecía ajena a él.
Pasé mucho tiempo escribiendo mentalmente sobre su obra, y tratando de comprender el discurso que escondían estas señoras con sus bolsos, accesorios y vestidos.
Fue hace relativamente poco que Antonio me contaba con mucho entusiasmo lo que le impulsaba a retratar imágenes con una estética tan kitsch, donde las protagonistas eran Paca, Conchita, Fernanda, y tantas otras señoras con las que se había cruzado y cuyas vidas admiraba.
El detalle con el que describía el sonido de las pulseras golpeándose, las conversaciones y los aromas, me introdujo en la escena de tal forma que parecía atravesar la imaginación para transformarse en realidad.
Antonio logra generar un recorrido temporal a través de sus obras, adentrándose en temáticas controversiales y cargadas de emocionalidad, transitando desde el anhelo hasta una meta impuesta por una sociedad y avalada por las mujeres que la componen.
Resulta ostentoso y avasallador el descaro con el que se presentan estas joyas, zapatos y estampados tan llamativos. La elección impuesta de mostrar lo mejor como objetivo, sin admitir nada que pueda comprenderse como inferior a eso, que va mutando hasta transformarse en una fiel representación del empoderamiento y reafirmación que asegura que la meta fue alcanzada.
Las conveniencias sociales juegan un papel sumamente importante en el discurso que esconden las obras del artista y se posiciona paralelamente con imágenes muy claras que construyen la cotidianeidad: ponerse unos tacones para hacer la compra, sentarse en la silla de plástico con sus mejores joyas, y tantas otras de las que el tiempo y nosotros hemos sido testigos.
La mirada ajena de la que me hablaba Antonio se traslada ahora al espectador, mientras analiza la obra en busca de los detalles y se dedica inherentemente a criticar o, en su defecto, alabar lo que ve.
Se puede percibir cómo la ostentación inunda la sala, escondiendo las historias y anhelos de nuestras abuelas y las que vendrán. La misma ostentación que permite el avanzar sin dejar atrás la memoria de lo que fue, sino utilizándolo conscientemente en la presencia del día a día.
Lo que observamos en estas obras es el resultado de la suma de muchas cosas. Es un abrazo al sacrificio de tantas mujeres, la culminación de su esfuerzo prolongado; es un respiro profundo.07.2024