Control Manga
Lucía Quiroga
Residencia en
Casa Belgrado
Fotografías de la exposición, Buenos Aires, Argentina
Me veo en un reflejo que solo comparto conmigo, una imagen de mi cuerpo que últimamente parece ser de todos menos mía. Freno y me miro, consciente de que no solo estoy viendo mi reflejo, sino también siendo observada. Es una sensación extraña, como si el espejo conociera secretos que ni yo misma he confesado. Antes de que algún pensamiento intrusivo me consuma y entre en una espiral de dudas, desvío la vista.
Salgo a comprar paltas porque ya no me quedan y el verdulero las pesa con la balanza.
- ¿Algo más?
- No.
- Serían tres besos
Pago como siempre, aunque me sorprende recordar que la semana pasada me salió dos.
Continúo mi camino a casa, pasando por los lugares de siempre. Observo a la gente intercambiando fotos por comida, pensamientos por ropa y susurros por viajes. ¿En qué momento se volvió todo tan caro? Me siento en el bar donde habíamos quedado y, cuando vamos por la tercera cerveza, me doy cuenta de que ya no tengo más secretos para pagar, así que decidimos terminar nuestra reunión. Nos veremos a la vuelta.
Mientras me dirijo al puerto, permito que mi mente divague, aunque sea por un segundo, y de repente todas las dudas que habían quedado atrapadas en la cotidianeidad brotan como una fuga en una pared. Soy consciente de que la incomodidad y la sensación de picazón que sentía al principio ya no están presentes, y no sé si es por costumbre o porque simplemente me he vuelto más cínica. Me sudan las palmas y mi corazón se acelera al recordar todo lo que he dejado atrás y continuaré dejando, porque de alguna forma tengo que pagar este taxi, y dicen que
Argentina está carísima.
Estos pensamientos se acumulan, incesantes, cuestionando cuándo la privacidad se volvió un lujo para unos pocos. Prefiero no pensarlo demasiado, y casi de forma automática llego al escáner que registra cada parte de mí.
Sorprendentemente, es lo que menos me preocupa desde que me levanté esta mañana. Para ser parte del mundo debemos someternos a un escrutinio minucioso y constante, donde el valor de la intimidad se mide en términos de datos; cuánto vale una idea, un roce, una sonrisa.
"Control Manga" es una exposición que explora la idea de la verdadera privacidad como un recurso escaso, algo que solo apreciamos cuando sentimos que lo hemos perdido. Cada instalación es un reflejo de nuestra rutina, donde la intimidad ha sido mercantilizada y donde lo personal se convierte en un bien de intercambio. La exposición no se limita a exponer obras, sino que pone en vilo la erosión de lo privado en un mundo cada vez más digital y expuesto.08.2024